Jelena Mihic
Director General de Kreston MDM Serbia
Impuesto mínimo global: la excepción de EE. UU.
July 14, 2026
En este artículo para Bloomberg Tax, Jelena Mihic (de Kreston MDM y presidenta del Comité Regional de Europa) analiza cómo la exención de EE. UU. de las normas de la OCDE sobre el impuesto mínimo global podría cambiar el futuro de la política fiscal mundial. El marco del «Pilar Dos» de la OCDE introdujo un impuesto mínimo global del 15 % para reducir la transferencia de beneficios, frenar la competencia fiscal perjudicial y crear un sistema fiscal internacional más coherente para los grupos multinacionales con ingresos superiores a 750 millones de euros. Lee el artículo completo aquí o un resumen a continuación.
Un marco fiscal mundial en constante evolución
Aunque Estados Unidos comparte estos objetivos a través de su régimen de ingresos intangibles con baja tributación a nivel mundial (GILTI), los dos sistemas difieren bastante. El GILTI aplica un tipo impositivo efectivo más bajo y utiliza un enfoque de ponderación global, en lugar de la metodología jurisdicción por jurisdicción que exige el Segundo Pilar. Por eso, no cumple del todo con las normas de la OCDE.
Consciente de los retos políticos que plantea la reforma de la legislación fiscal estadounidense, la OCDE ha aceptado temporalmente el GILTI como «equivalente en términos generales». Esta decisión pragmática ayuda a mantener la participación de EE. UU. en el marco global, pero aleja la iniciativa del modelo uniforme acordado originalmente en 2021.
Repercusiones para los gobiernos y las empresas multinacionales
La exención de EE. UU. aporta más flexibilidad, pero también genera incertidumbre sobre la coherencia a largo plazo del impuesto mínimo global. Es posible que otros países intenten que se reconozcan sus propios regímenes fiscales mínimos nacionales, lo que daría lugar a un panorama más fragmentado en el que coexistan múltiples sistemas interoperables, en lugar de una única norma global.
Para los grupos multinacionales con sede en la UE, las implicaciones son importantes. Las empresas siguen estando sujetas a todos los requisitos del Segundo Pilar, incluidos los cálculos exhaustivos de GloBE, las liquidaciones fiscales complementarias específicas de cada jurisdicción y las amplias obligaciones de información. Por su parte, muchos grupos estadounidenses siguen operando bajo el régimen GILTI sin requisitos de cumplimiento equivalentes, lo que genera disparidades competitivas y administrativas.
Es probable que este marco en constante evolución también influya en las decisiones de inversión, ya que las ventajas de establecer operaciones en jurisdicciones tradicionalmente con bajos impuestos se ven reducidas una vez que se aplican los impuestos complementarios. Las empresas deben prepararse para una complejidad cada vez mayor, ya que los distintos países adoptan enfoques diferentes, aunque siguen estando, en líneas generales, en consonancia con los principios de la OCDE.
Los precios de transferencia siguen siendo fundamentales
A pesar de la introducción del impuesto mínimo global, los precios de transferencia siguen siendo fundamentales para la planificación fiscal internacional. Los cálculos del Pilar Dos siguen basándose en los resultados de los precios de transferencia para determinar dónde se generan los beneficios y si hay que pagar impuestos adicionales.
Se espera que las autoridades fiscales presten mayor atención a la sustancia económica, incluyendo las funciones DEMPE, el diseño de la cadena de suministro, la ubicación de la plantilla y las actividades operativas. Por lo tanto, una documentación sólida sobre los precios de transferencia desempeñará un papel cada vez más importante a la hora de respaldar las posiciones del Segundo Pilar y defender los resultados fiscales durante las inspecciones.
De cara al futuro, los grupos multinacionales deberían ir más allá del mero cumplimiento normativo y adoptar una estrategia integrada en materia de fiscalidad y precios de transferencia. Las organizaciones que revisen de forma proactiva sus modelos operativos, refuercen su sustancia económica y adapten los precios de transferencia al cambiante entorno fiscal global estarán mejor posicionadas para gestionar el riesgo y seguir siendo competitivas a medida que el marco internacional siga evolucionando.